El Fantasma Chichimeco 1a versión. (cuento corto)

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Yo siempre traté de llevar una vida anónima, alejado de los conflictos con cualquiera, nunca fui muy interesado de los problemas de otros, prueba de ello es que nunca había votado en las elecciones y casi nunca daba mi opinión en temas controversiales. Como quisiera volver a mi vida de antes, anónimo, libre, desconocido. Fue un error haber aceptado ayudar al fantasma chichimeca.
Todo empezó cuando era velador en una bodega en Aguascalientes. Una noche, justo después de haber terminado mi ronda por los almacenes de autopartes, vi lo que pensé que era un intruso, corría hacia él con mi arma de cargo y cuando llegué a uno pasos de esa figura me percaté que era traslucido, podía ver su cuerpo completo, ataviado con plumas y un taparrabo, pero a través de él podía ver las cajas de almacenaje, supuse que era una broma de mis compañeros, pero la figura habló.
El fantasma hablaba, pero su voz no sonaba natural, era como un murmullo lejano, del cual apenas se podía entender el mensaje, mi piel se enchinaba al escucharlo, pero no tuve miedo, por alguna extraña razón no me espantaba, sino que me reconfortaba. El fantasma me miró fijamente y me habló en una extraña lengua, y aunque nunca he estudiado idiomas, y sin poder explicarlo, lo entendí. Esa fue la primera vez.
Fueron cuatro noches más, cuatro veces más vi al fantasma, en todas me habló en solitario, en cada ocasión me comunicó parte de su mensaje. Fue así como supe que yo soy en realidad la reencarnación del gran jefe chichimeca que gobernaba tantas tribus antes de que los españoles los expulsaran del área que hoy es Aguascalientes. El fantasma decía que era mi deber tomar el poder de la región de forma pacífica, para que sea un chichimeca quien vuelva a gobernar estas tierras ancestrales. Era un manto muy difícil de aceptar, ¿Porque yo? Me preguntaba, ¿que pasará si hago caso omiso al llamado?. En su última aparición el fantasma me dejó claro que debía lograr lo que no pude, o pudo mi primer iteración en el siglo XVI, que es mantener el poder.
Fue así como uní a los pocos descendientes de los chichimecas, a los cuales también les había llegado el llamado por medio de otros fantasmas, quienes habían conspirado para que tomásemos el poder, haciendo uso de los vivos y así reivindicar lo que perdieron hacía siglos. Fue así como fundamos un partido de descendientes chichimecas en Aguascalientes, así como me volví líder de un pequeño partido que busca ganar la gubernatura en las próximas elecciones. Y así es como odio ser conocido, ser famoso y estar en boca de la gente. Este es un manto que no me interesaba, pero ahora tengo la encomienda de gobernar en nombre de los chichimecas caídos hace siglos y lograr el gobierno de forma pacífica.

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